En la clase de Matemáticas, el aula se transformó en un espacio donde los números cobraron vida a través del movimiento y la imaginación. Los alumnos de segundo grado descubrieron que los saltos de rana representaban una unidad, mientras que los saltos de canguro simbolizaban diez unidades (una decena),que les permitía avanzar con pasos largos y seguros.
La intención de esta actividad fue mostrarles que las matemáticas pueden recorrerse de muchas maneras y que cada problema ofrece distintos caminos para llegar a la solución. A través de los saltos, los alumnos exploraron nuevas estrategias para resolver sumas y restas en la recta numérica, aprendiendo que pensar también es elegir.
En esta ocasión, se trabajó la resta a partir de la pregunta: ¿Cuánto le falta a 16 para llegar a 89?
Con cada salto, los alumnos se acercaban a la decena cerrada más próxima, avanzando poco a poco hasta alcanzar la meta. Para ello, reflexionaban si era mejor dar pequeños saltos de rana o grandes saltos de canguro, fortaleciendo su razonamiento matemático y su confianza al tomar decisiones.
Después de resolver varios ejercicios dentro del salón, la experiencia se trasladó al patio escolar, donde el aprendizaje se llenó de risas, movimiento y entusiasmo. Allí, los números se caminaron, se saltaron y se vivieron, demostrando que aprender matemáticas también puede ser una experiencia alegre, significativa y llena de emoción.
Génesis Velázquez y Samantha Estrada
Docentes de Español 2o grado
