En nuestra clase de segundo grado, nos sumergimos en el fascinante mundo de la medición. Aprendimos que medir no es solo una actividad matemática, sino también una herramienta para entender mejor nuestro entorno. Para hacerlo, usamos diferentes tipos de herramientas como las regletas, que son bloques de colores con diferentes tamaños. Estas regletas nos ayudaron a comparar y registrar longitudes de manera divertida y visual.
El reto comenzó cuando nos dividimos en pequeños grupos y comenzamos a medirnos entre nosotros y, como algunos somos tan altos, no nos dábamos abasto con las regletas de un solo color o tamaño; así que tuvimos que combinarlas. Esto nos permitió hacer comparaciones y descubrir cómo los objetos o personas pueden tener diferentes tamaños según la unidad que usemos para medirlos.
Para organizar nuestra información de manera clara, creamos cuadros de doble entrada, en los que anotamos las diferentes medidas que obtuvimos con cada regleta. Este proceso nos ayudó a visualizar las diferencias y a comprender mejor cómo funcionan las unidades de medida. Además, aprender a registrar nuestras observaciones de manera ordenada, fue una excelente forma de practicar nuestras habilidades matemáticas y nuestra capacidad para trabajar en equipo.
Lo más divertido de esta actividad fue que no solo estábamos aprendiendo sobre medidas, sino que estábamos experimentando con ellas, explorando y descubriendo el mundo a través de los números. Al final de la clase, nos dimos cuenta de que medir no solo es una habilidad matemática, sino también una forma de ver el mundo con una nueva perspectiva. ¡Y todo eso gracias a las regletas!
Esta experiencia nos demostró que las matemáticas están presentes en todo lo que nos rodea y que, con un poco de creatividad y curiosidad, podemos hacer que cualquier lección sea divertida y memorable. ¡Quién diría que medir podría ser tan emocionante!

Anali Sánchez y Zeltzin Gómez
Docentes Español 2o grado
