Happy Kinder: Nuestro primer laboratorio social

Happy Kinder: Nuestro primer laboratorio social

Happy Kinder: Nuestro primer laboratorio social

“No llores”, “no te enojes”, “si te pones así, no habrá premio”… A menudo, desde el amor y con el deseo de ver a nuestros hijos siempre bien, intentamos silenciar las emociones incómodas. Sin darnos cuenta, les enseñamos que para ser aceptados deben dejar de sentir. Pero, ¿qué sucede cuando la respuesta a una emoción es la supresión?

En Happy Kinder, queremos transformar esa perspectiva. Entendemos que la infancia no es

solo una etapa de juego; es el periodo más crítico para la arquitectura cerebral y la consolidación de la inteligencia emocional. Es aquí donde aprendemos a navegar el mundo

interno para, el día de mañana, liderar el mundo externo.

Validar el sentir, guiar el actuar

Durante estas semanas, hemos dedicado un espacio profundo y fascinante a nuestros alumnos de Kinder 3. Nos hemos sumergido en el aprendizaje de las emociones bajo dos variables esenciales: lo que siento yo y lo que siente el otro.

Hemos establecido una distinción que marcará su madurez:

1. Toda emoción es válida: El miedo, la tristeza y el enojo son brújulas necesarias. No hay emociones

2. No toda conducta es válida: Sentir enojo es natural, pero lastimar, gritar o aventar objetos no son formas funcionales de expresión.

El adulto como puerto seguro: La Co-regulación

Aquí es donde su papel como padres se vuelve trascendental. Un niño que se desborda no necesita un castigo, necesita un co-regulador. Ustedes son el espejo en el que ellos aprenden a calmarse.

En el colegio, estamos practicando herramientas que pueden replicar en casa:

1. La pausa de respiración: Para oxigenar el cerebro antes de reaccionar.

2. Identificación: Ponerle nombre a lo que ocurre (“Veo que estás frustrado porque…”).

3. El poder de la amabilidad: Ser amables con nosotros mismos cuando fallamos y con los demás para reparar vínculos.

Nuestra visión es clara: Esta “mini sociedad”, que hoy convive en nuestros salones, es la misma que el día de mañana transformará el mundo. No buscamos solo formar a los mejores alumnos, sino a los seres humanos más íntegros, empáticos y felices.

Carla Rubí Fernández
Psicóloga Educativa