Noviembre nos regaló un mes de respiraciones que dibujaron magia en el espejo.
Con la técnica de “empañar un vidrio”, nuestros pequeños yoguis descubrieron cómo el aliento puede volverse visible, suave y lleno de vida, invitándolos a sentir su propio ritmo interior.
En este viaje, aprendieron dos nuevas asanas (posturas) que florecieron en su práctica: Guerrero y Rana. A través de ellas, exploraron la fuerza, el equilibrio y la presencia; escucharon a su cuerpo y dejaron que la atención se posara con suavidad en cada movimiento.
Nuestro “yogui juego” se volvió un espacio de alegría y descubrimiento. Entre risas, recordamos posturas conocidas y dimos la bienvenida a estas nuevas aventuras corporales.
Fue un mes de movimiento consciente, de atención plena y de corazones que, con cada respiración, aprendieron a estar un poquito más presentes.
Isi Espinosa
Yoga
