En el corazón de nuestra biblioteca de Villa, las revistas infantiles demuestran que la lectura también se “navega”, se salta y se disfruta a través de imágenes y retos. Lejos de ser un contenido secundario, estas publicaciones son el puente perfecto para que los niños se acerquen a la información de una manera diferente y con alegría.
Durante nuestra sesión de Book Club descubrimos cómo el formato de revista potencia la comprensión lectora de una manera creativa y divertida, cada peque se dió a la tarea de explorar cada revista a su ritmo, entre colores, ingenio e imaginación. Cabe destacar que la lectura no era lineal y eso era lo más curioso para ellos porque podrían empezar por el final, saltar a la sección de chistes o quedarse viendo una infografía de dinosaurios que tanto les gusta. Reforzamos su autonomía, ya que, nuestros niños y niñas tomarán el control de su proceso de aprendizaje al elegir qué sección leer y comprender su lectura de otra manera.
Como Miss de Book Club, nuestro reto es derribar el mito de que la lectura es una actividad seria o aburrida. En esta ocasión, nuestras revistas fueron nuestras mejores aliadas porque actuaron como puentes de confianza para los lectores que aún no se atreven con los grandes libros. Al darles el lugar que merecen en nuestros estantes, estamos validando que todas las formas de leer son valiosas y que la magia de aprender comienza, casi siempre, con una imagen que nos atrapa y un artículo que nos hace soñar.
En definitiva, nuestros alumnos y alumnas de Villa se dieron cuenta de que las revistas en la biblioteca son mucho más que papel y tinta; son invitaciones al asombro en dosis pequeñas.
Al permitir que un pequeño elija su propio camino entre páginas coloridas, no solo estamos fomentando la comprensión lectora, sino que estamos cultivando un amor genuino por el descubrimiento.
Marisol Pérez
Book Club
