¡Hola, papás y mamás!
¿Alguna vez han visto a sus hijos tomar una caja de zapatos y asegurar que es un auto de carreras? ¿O usar un plátano como teléfono? A esto le llamamos juego simbólico y aunque parezca simple diversión, es el gimnasio emocional más importante para su cerebro en esta etapa. Es la capacidad del niño de utilizar objetos, acciones o ideas para representar otras cosas.
Para los niños, el mundo es gigante y a veces abrumador. El juego simbólico es su herramienta para procesarlo, les ayuda a elaborar sus miedos, practicar mediante el juego de roles, resolución de conflictos y expresión de emociones.
Aquí les dejamos algunos tips para fomentar el juego simbólico en estas fechas.
No necesitan juguetes caros. El juego simbólico florece con la imaginación, no con baterías.
- Ofrezcan objetos “abiertos”: Cajas de cartón, telas, disfraces viejos, sartenes de cocina. Estos objetos pueden ser cualquier cosa que ellos decidan.
- Sigan su guión: Si los invitan a tomar el té invisible, ¡tómenlo! No corrijan la realidad (“esa taza está vacía”). Validar su juego es validar sus emociones.
- Observen sin interferir: A veces, solo siéntense y miren. Escucharán sus preocupaciones y alegrías a través de los diálogos que tienen con sus juguetes.
Actividad vacacional: “La navidad de los muñecos”
Aprovechen el tiempo libre para realizar esta actividad que fomenta la empatía, el lenguaje y la motricidad, usando el “desorden” que queda de las fiestas. Inviten a su hijo y/o hija a preparar una “cena de navidad» exclusiva para sus juguetes.
- La “comida”: Usen papel de regalo arrugado o rasgado para simular la comida. Pueden ser manzanas, verduras o “papas mágicas”.
- El rol: Dejen que su hijo sea el anfitrión. Él decide dónde se sienta el oso y qué come la muñeca.
- El diálogo: Pregunten: “¿El osito tiene hambre? ¿Le gustó la comida? ¿Qué le regalaron?”.
El mejor regalo que pueden darle a su hijo o hija estas vacaciones no viene en una caja: es el tiempo para jugar sin prisas y la libertad de imaginar mundos donde ellos ponen las reglas. ¡Felices fiestas llenas de juego e imaginación!
Karla Rubí
Psicóloga Nursery
