El control postural y la fuerza en el centro del cuerpo (core) son fundamentales en el desarrollo técnico del ballet, incluso, desde edades tempranas. Pararse sin apoyar las manos es una habilidad que favorece la alineación, el equilibrio y la autonomía del movimiento.
En las clases la trabajamos de forma progresiva, a través de ejercicios que fortalecen piernas, abdomen y espalda. Si esta habilidad no se desarrolla adecuadamente, en el futuro puede generar desequilibrio o esfuerzo excesivo al realizar ascensos como el relevé o al pasar por posiciones intermedias.
Nuestro objetivo es que las niñas adquieran, poco a poco, la fuerza y conciencia corporal necesarias para lograrlo con seguridad y elegancia.
Emma Fajardo
Ballet
